domingo, 2 de febrero de 2020

Relato propio: La casa

Como os dije, estoy escribiendo a partir de ideas del libro Escribe ya.
Escribí dos relatos y este es el que me ha gustado más. Fué empezar a escribirlo y parecía que se escribía sólo. Os propongo una adivinanza. ¿Me comentáis que serie de una plataforma había acabado de ver cuando lo escribí?
La casa
"Si las paredes hablaran" es una frase hecha muy cierta. Si mis paredes hablaran contarían mil historias, algunas felices, muchas tristes. Y es que soy una casa con mucha historia.
Ahora parece que nadie quiere una casa con personalidad. Todo el mundo viviendo unos encima de otros en las ciudades, sin conocer a los vecinos que viven bajo sus pies.
Yo soy una casa para una gran familia, que llene mis pasillos de gritos de niños. Me siento tan sola desde que los últimos se fueron. No supieron quererme, aunque yo les cuidaba muy bien. Les guardaba los platos en su sitio mientras dormían, les ponía música para que se relajaran al anochecer e incluso jugaba con los niños. ¡Que bien me lo pasaba dando vida a sus coches y muñecas!
Hoy llega una nueva familia, les voy a montar una fiesta de bienvenida que nunca olvidarán. Seguro que así no querrán marcharse nunca.
Marta Madrid

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Relato propio: Un lunes

Este relato forma parte de un ejercicio que tenía que hacer para el curso de escritura. Cómo no es exactamente lo que me pedían pero me gusta el resultado, os lo comparto. Espero que os guste. 


Era lunes, un lunes muy lunes. Ya sabéis, de los que quieres que terminen a las dos de la tarde. Subí al autobús que va al hospital, para reunirme con mi madre, que estaba allí haciendo compañía a mi padre. Él llevaba tiempo ingresado por culpa de un cáncer que no quería abandonarle y me temía que pronto sería él el que nos abandonaría para siempre. Sería una chica sin padre. 
El autobús estaba lleno de gente joven, era el autobús que pasaba por la universidad, dónde me subí yo. Yo estaba de pie en el sito reservado para carros y sillas de ruedas. Una chica de pelo largo y liso apuntaba en una libreta mientras escuchaba música con sus auriculares, sentada en los asientos en frente de mí. Detrás de ella, un chico moreno, con un tatuaje en el cuello veía una serie en su móvil y en la parte de atrás del autobús, dos niñas mellizas jugaban a tirarse de los pelos mientras su madre, cansada, intentaba que parasen.
Entonces, recibí un mensaje de WhatsApp que resonó fuerte en el autobús. Era mi madre. No podía ser bueno. El corazón me subió a la garganta. Y como me temía, mi padre estaba empeorando y quería saber cuándo llegaría.
Le dije que en diez minutos. 
Estaba muy nerviosa y tardé en percatarme de las notificaciones de WhatsApp que sonaron consecutivas por todo el autobús.
Miré a mi alrededor y la chica de pelo liso, el chico del tatuaje y la madre de las niñas estaban mirando sus teléfonos.
Seguí mirando mi móvil, parecía que no pasaba el tiempo o el autobús iba más lento de lo habitual.
En ese instante a la chica del pelo liso la llamaron por teléfono. Respondió y acto y seguido empezó a llorar. La señora de su lado le preguntó qué le pasaba y la chica dijo: 
-Mi padre ha muerto. 
Blanca cual papel, me agarré de la barra de seguridad. Empezó a sonar un teléfono detrás de la chica, después uno al fondo del autobús. Y el mío. 
-Nuestros padres habían muerto. 


domingo, 15 de septiembre de 2019

Relato propio: En la noche

Era viernes por la noche y ya llevábamos unas copas de más. El bar estaba un poco lejos de mi casa pero podría llegar andando si me iba antes de perder el sentido de la orientación, o la dignidad. Mis amigos me suplicaron que me quedara pero solté veinte euros encima de la mesa, cogí mi chaqueta y me largué.
Era una noche fría de noviembre, incluso con mi chaqueta puesta el aire me causaba escalofríos. Andando por el arcén de una carretera secundaria que cruzaba el bosque y solo me alumbraba la luna. Menuda imprudencia, pero a las tres de la madrugada y con alcohol en el cuerpo todas las ideas parecen geniales y yo era la víctima perfecta para una película de terror.
Cuando llevaba recorridos un par de silenciosos y oscuros quilómetros, acompañado solamente por el zumbido del viento y el ruido de, espero, pequeños animales del bosque, al girar una curva, vi una sombra caminando enfrente de mi.
-Quién anda ahí. - dije, un poco asustado, tengo que admitir.
La sombra se paró y yo me acerqué. Tenía en frente de mí a una chica joven de unos veinte años. Su cara me era familiar, aunque era oscuro y el cabello le cubría un poco la cara, la reconocí. Era de mi mismo barrio, no vivía muy lejos de mi casa.
Le dije hola y si le importaba que caminara con ella, que íbamos en la misma dirección. La chica asintió mientras cruzaba los brazos con fuerza, quizás tenía frío, y echó andar.
Yo eché a andar detrás de ella y mientras caminaba unos pasos por detrás pensé que hay cosas que no cambian, como que las chicas jóvenes aún intentan ahorrar dinero en el guardarropa de las discotecas yendo sin abrigo, ya que la chica iba en camiseta de tirantes y falda corta aún siendo una noche fría de noviembre.
Caminamos en silencio hasta que las luces de las farolas de nuestro barrio iluminaron la oscura noche. A un par de calles de mi casa la chica se paró en seco bajo la luz de una farola enfrente de un adosado con jardín.
La farola iluminó la cara de la chica que me pareció muy pálida, casi tétrica.
Tenía muchas ganas de llegar a casa y me despedí sin más dilación. Llegué, me metí en la cama y me sumí en un ebrio sueño.
Al día siguiente me desperté ya de mediodía. Mi mujer cuchicheaba nerviosa por teléfono en la cocina mientras yo me servía un café.
-¿Ha pasado algo?- le pregunté cuando colgó el teléfono.
-No lo vas a creer.¿Te acuerdas de la hija de los González? Llevaba desaparecida desde el verano pasado.
Pues es increíble, pero su cuerpo ha aparecido tumbado en el césped de su casa. Estaba en avanzado estado de descomposición, es como si la hubieran colocado allí para que la encontraran.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Reseña: La hija del Este

La hija del Este (NF Novela)



Estas vacaciones he conseguido tener tiempo de leer y acabar La hija del Este, de Clara Usón. Es de esos libros que en cuanto oyes hablar de ellos los pones en tu lista de Quiero leer de Goodreads. Aquí tenéis mi reseña.

Información:
Título: La hija del Este
Número de páginas: 448
Editorial: Seix Barral
Año de edición: 2012

Sinopsis:
Ana Mladic, vive en Belgrado. Es la hija perfecta, guapa y la mejor de su promoción en medicina. Durante un viaje con sus amigos a Rusia descubrirá que su padre no le cuenta toda la verdad sobre la guerra.

Tema:
La guerra de los balcanes es el tema principal junto con los personajes políticos que la provocaron. La novela trata de las causas de la guerra, sus consecuencias y como se repitieron errores que ya pasaron en la Segunda Guerra Mundial y que de los cuales se suponía que el mundo había aprendido. Como por ejemplo la persecución de una religión, en este caso la Musulmana, los campos de concentración y el genocidio.
Como subtema aparece la relación paterno filial que se trata en la historia de Ana y la de Danilo, los dos protagonistas.

Opinión:
Me ha gustado el libro. He aprendido sobre la guerra de los balcanes, que pasó durante mi infancia y aunque aparecía en la televisión cada día, no teníamos la capacidad de información que tenemos hoy con Internet.
 Me gusta la historia de Ana y la de Danilo, dos formas distintas de ver la guerra de dos personas cercanas. Los sentimientos de cada uno están tan bien expresados que es muy fácil empatizar con ellos.
Lo que quizá me ha gustado menos es La galería de héroes, ya que aunque es útil para saber quién es quién en la guerra y conocer más a fondo los personajes políticos a veces se me hacia un poco pesado y corta un poco el ritmo de la novela.

Nota: 8/10


Recomendación:
A quienes les gusten las novelas históricas, sobre hechos reales y las que quieran comprender mejor esta época convulsa que Europa parece haber olvidado.